Para México y el mundo, las mejores recetas de nuestra gastronomía sonorense, ¡disfrútelas! |
La gastronomía sonorense no sólo se distingue por sus carnes. Aunque el clima desértico del estado podría engañar a cualquiera, su aparente austeridad no es más que un espejismo. Además de que somos grandes productores de carne bovina y porcina, la agricultura también ha sido fuertemente desarrollada y cultivamos granos, nueces, bellotas, membrillos y cítricos.
El mar también da sus frutos y tanto en las poblaciones costeras como en la capital se pueden encontrar deliciosos mariscos como la jaiba, el camarón, los callos de hacha, las almejas y entre los pescados, el pargo, el jurel y la sardina. Gracias a nuestro clima extremoso, Sonora dio lugar al surgimiento de una de sus delicias gastronómicas: la carne machaca, la cual nació por la necesidad de conservar los alimentos durante largas temporadas y por ello comenzó a secarse y salarse aprovechando el ardiente sol. Así se creó este platillo que se consume como condimento, botana e incluso como plato fuerte, y no hay quien visite el norte del país sin que pruebe unos huevos o tacos con este ingrediente. Otro símbolo de la buena mesa sonorense son los frijoles refritos, hechos con frijol pinto o peruano, manteca de puerco, chile colorado y quesos cotija, requesón y Oaxaca. Para acompañar La mayoría de los platillos son condimentados con chiltepín,un chile proveniente de una pequeña planta silvestre que nace en el monte y cuyo fruto es mucho más picoso que el habanero. Este pequeño chile rojo, del tamaño de una uña y en forma de bolita, generalmente se sirve a la mesa seco, ahí se machaca utilizando un especiero de palofierro en forma de pelota o de chile, donde se colocan unos cuantos chiltepines y se machacan con un palito; luego se espolvorean sobre el platillo. Las "tortillas de agua" o "sobaqueras" son el acompañante por excelencia de las carnes. Éstas son parecidas a las tortillas de maíz pero mucho más delgadas, tanto como una hoja de papel, y tan grandes como una sábana que podría cubrir a un bebé, algunas incluso llegan a medir ¡hasta 165 centímetros de circunferencia! Por cierto, se cree que se les llama "sobaqueras" porque la masa se va torteando y extendiendo sobre los brazos y estirándola con las manos para evitar que queden las orillas gruesas. Para cerrar una buena comida no hay nada como probar las "coyotas", que son una especie de empanadas redondas, aunque de consistencia más dura. En su forma tradicional éstas son elaboradas sólo con piloncillo, pero se ha innovado con otros ingredientes como cajeta, nueces, mermelada de distintos sabores y jamoncillo de leche. Las más tradicionales son las Coyotas Doña María que se venden en la colonia Villa de seres, en Hermosillo. OJO: No acepte imitaciones, éstas las prefiere la comunidad desde hace más de cincuenta años y se encuentran recorriendo la calle Comonfort del Vado del Río hacia el sur finalizando la calle Obregón o de la Revolución en el corazón de Villa de seres, es una casona con un gran traspatio, lleno de plantas y aroma a pueblo, donde se ubica la fábrica de coyotas. Como digestivo tendrá que beber el "bacanora", un aguardiente parecido al mezcal que se fabrica a partir de la destilación del jugo de la cabeza asada de un maguey silvestre. |

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